Bella Vista: Punta Cuevas escenario de la guerra naval de hace 155 años

El último combate naval interno de la historia de Argentina tuvo lugar en Bella Vista, Corrientes, en uno de los lugares más impactantes de belleza y estatura geográfica de todo el litoral mesopotámico. Punta Cuevas es un sitio de altas barrancas localizado a casi 30 kilómetros al sur de la Capital Nacional de las Naranjas en el kilómetro 1020 del río Paraná. La historia cuenta que al cabo de varios años de compulsas territoriales en las que el gobierno militar de la República del Paraguay avanzaba sobre las provincias del nordeste argentino en claras intentonas de posesión entre los años 1865 y 1870.

Al enfrentamiento de la alianza de Argentina, Brasil y Uruguay contra el Paraguay se lo llamó la Guerra de la Triple Alianza, donde Bella Vista era solo un poblado emergente y económicamente floreciente por su posición estratégica entre los puertos de Buenos Aires y Asunción. La invasión no obstante las movilizaciones militares imponía divisiones de grado tal que hubo familias como las del fundador de Bella Vista que tenía a su hermano, el entonces gobernador Manuel Antonio Ferré en la defensa y a su hijo Nicolás en las denominadas filas paraguayistas.

La historia diría que se iniciaron muchas causas por Delito contra la Patria, pero la misma pluma escribiría que nunca hubo condenas contra quienes siguieron el liderazgo arrebatador de Francisco Solano López y las encarnizadas campañas de infantería encaradas por la costa del río Paraná bajo las órdenes del general Wenceslao Robles primero y luego del general Francisco Resquín. Mientras tanto en las ciudades por donde se desplazaban las tropas paraguayas, los vecinos de mayores recursos organizaban huidas en los vapores rumbo a Goya, Esquina, Paraná, Rosario o Buenos Aires. Otros se internaban en las islas o en los bosques chaqueños.

Una página por pocos conocida destaca que Corrientes enarboló su bandera institucional durante buena parte del conflicto diferenciándose ella inclusive de la que portaban las tropas aliadas. La bandera correntina simbolizó la Patria y su Misión hasta los últimos días de la ocupación.

La guerra se desataba hasta cierto punto con respeto a los pueblos correntinos mientras por dentro afloraba solidaridad de las villas aledañas que recibían a los exiliados creando grupos de fomento para acompañar el sufrimiento de los desterrados, el gobierno argentino apoyaba con fondos autorizados por el Congreso y la milicia paraguaya iba dejando los valores en Certificados de Papel como garantía de resarcimiento por la toma de ganado, telas y todo otro uso y abuso que resultaba de la contienda. Algo que resulta innegable es que Bella Vista se llevó la peor parte de la saña invasora y es así que, si bien en las primeras estadías solo hubo pillaje, en la retirada derrotista el saqueo de los almacenes y el arrebato de vacunos, ovejas y caballos de las estancias aledañas.

No existe constancia de denuncias por violaciones pero en los trazos historiográficos aparecen relatos de secuestros y traslados de mujeres de la aristocracia local que fueron llevadas con el objetivo de recompensa y del mismo modo el gobierno de Manuel Lagraña confirmó que el botín terrestre alcanzó las 10.000 cabezas de vaca, más de trescientas ovejas y 450 caballos. Las carretas repletas salían del poblado rumbo a Las Garzas. Por el puerto en los vapores de guerra Yporá y Ugurey, como en otros barcos de vela se llevaban maderos correspondientes a puertas, horcones y objetos de valor.

De todo aquello, Bella Vista guarda un sitio referencial declarado “Lugar Histórico” por el Estado Nacional Argentino denominado Punta Cuevas. Hoy el monumento testimonia casi invisible lo que para el país fue la confirmación del principio de la derrota de las fuerzas invasoras un 12 de agosto de 1865. 155 años después el goyano Daniel Vilas, un hombre abierto y consciente del valor de esa mole labrada que yace al borde de las barrancas de su propiedad, abre las puertas de la tranquera ganadera para que el gobierno de Bella Vista impulse algún tipo de recuperación. Hasta aquí los hechos.

El lugar de colosal vista al río es un patrimonio histórico, cultural y turístico capaz de impresionar a propios y extraños en tanto sus colores y su estatura de más de 35 metros matizan contrastes amarillentos y rojizos con el azul cielo; una postal única en el litoral argentino.

Podrá el mundo conocer la punta barrancosa de las cuevas arboladas donde los ejércitos invasores parapetaron sus cañones aprovechando la angostura del Parana?

Solo la capacidad política y una mirada fuerte en retrospectiva tienen la respuesta… Respuesta que no solo será una validación de las libertades y soberanía nacional que tanto costara a los bellavistenses. Será también el rescate y auto-reconocimiento de un pueblo que a pesar de sus adversidades más profundas, mantuvo una identidad progresista y siempre comprometida con los objetivos de la Patria.